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Historia

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Historia

Historia de Pájara

El actual Municipio de Pájara es el resultado de un proceso de segregaciones e incorporaciones territoriales respecto a los límites y demarcaciones correspondientes a la época del señorío (s. XV al XIX).

Resulta complicado el disponer de información documental anterior al siglo XIX, dada la pérdida de fondos y archivos provocados por los frecuentes ataques piráticos que sufrió Lanzarote, durante toda la modernidad.

Sin embargo, es posible desarrollar un estudio de la historia de Pájara a partir de que en 1834 se constituya definitivamente su Ayuntamiento, formalmente creado en las Cortes gaditanas de 1812.

Ya desde el siglo XVII los puertos del Sur ( Herradura, Río de Cabras, Pozo Negro, Gran Tarajal, Giniginámar, La Pared y La Casa de la Señora), serán el más potente vínculo con el exterior. Ganados y orchilla saldrán por ellos hacia el resto del Archipiélago y Europa. Jandía y sus pequeños embarcaderos serán puntos estratégicos en la salida de la orchilla.

 

Ello explica que Pájara, en 1711, consiga segregar su Parroquia, consagrada desde 1708 a Nuestra Señora de Regla, de la Parroquia Matriz de Betancuaria y, así, constituir un Beneficiado independiente. En 1735 su Iglesia se incrementará con una nave más, manteniendo sus estructuras básicas hasta la actualidad. Un despegue poblacional que guarda estrecha conexión con el auge insular, desde finales del s. XVII, de una familia poderosa, originaria de Pájara: los Sánchez Umpiérrez. Así, Pedro Sánchez Umpiérrez, será primer Coronel de Milicias de la Isla y Capitán de guerra por designación real (1722). Una tradición familiar que se consolida con Joseph Sánchez Umpiérrez, quien obtendrá poco tiempo después la patente de Coronel por la Autoridad real (1736). Este consolidará su posición en la élite insular con la victoria sobre los ingleses en Gran Tarajal (1740).

Pedro Agustín del Castillo nos reseña, para el siglo XVIII, lo siguiente: “ Pájara, unos 432 familias y once pagos, incluido Tuineje…las dehesas de Jandía son de terrenos frescos y de montes verdes y frondosos donde abunda el ganado caprio”. De 200 vecinos en 1718 ( de un total de 1.215 para toda la isla), se pasará a 79 en 1772 ( 805 para la Isla), sin duda como consecuencia de las fuertes sequías y hambrunas que reflejan las Actas del Cabildo.

Viera y Clavijo, a finales de. S. XVIII y principios del XIX, nos refleja en sus Noticias sobre la Historia General de las Islas Canarias que Pájara es un buen pueblo, y lo es igualmente su Iglesia parroquial. Adscribe a su jurisdicción los pagos siguientes: Toto, Barjada, Eduegue, Chilegua, Mesquer, Mirabal, Tiscamanita, La Florida, Adeja, Teserague y Tuineje.

Francisco Escolar y Serrano, en su Estadística de las islas Canarias, 1793-1806 nos ofrece una visión más detallada de la realidad de Fuerteventura, en general, y de sus Lugares, en particular. Para nuestro autor, Pájara es una parroquia que integra a siete pagos más, con una extensión de 12.371,409 fanegas, señalando que sus tierras, aunque montañosas, son de las más fértiles y de mayor fondo de la isla porque la descomposición está adelantada en ella”.

De su análisis territorial y económico, apunta la existencia de dos tenerías de hilado y tejido del lienzo ordinario y algodón, reflejando un interesante panorama de oficios ( 10 zapateros remendones, 2 carpinteros, 8 albañiles, 3 sombrereros y 8 curtidores). Junto a una producción de 14.000 fanegas de cebada y 5.000 de trigo, como cereales básicos, debemos resaltar, por su valor, los 5.000 quintales de barrilla de cosco o sosa y las 8 pipas de vino. En cuanto al denominado “reino animal”, destacan las 7.000 cabezas de cabrío, seguidas de las 3.600 de lanar, 1000 de vacuno, 500 camellos y 200 asnos. Una cabaña ganadera que, junto a la leche y la carne, ofrecen una producción de 70 quintales de lana, 850 de queso y 512 piezas de cuero.

Pájara, según ésta estadística, cuenta en 1802 con 1.449 habitantes, que se distribuyen en un total de 386 casas.

Debemos poner de relieve que en ésa época, en plena transición hacia la etapa contemporánea, la Península de Jandía seguía teniendo su estatus de propiedad del señorio. Su espacio económico producía ya al señorío de la isla, a finales del s. XVI, 5000 reales al año en pago de derecho de pasto a los que debemos unir los 1000 ducados de los ganados de propiedad señorial y una parte sustancial de los 100.000 reales anuales que se obtenían de la venta de la orchilla.

Un área que todavía a principios del s. XIX contaba con manantiales de agua potable y un suelo feraz que permitía pastar a los ganados de Pájara y Tuineje, así como recoger en sus rocas la mayor porción de orchilla que se colecta todos los años en la isla. Era, asimismo, un lugar que por su aislamiento, permitía servir de asilo sus costas a algunos que de Canaria vienen a pescar en ellas...

Josef María de Zuaznavar, a la sazón Fiscal de la Real Audiencia de Canarias, nos menciona a “ Páxara” como lugar de señorío”, con Alcalde pedáneo, en 1803.

El Diccionario de Madoz, en la década de los años cuarenta de la pasada centuria, nos ofrece la descripción de Pájara en su configuración como Municipio. Nos habla de 100 casas “arruadas” en el Casco y otras 237 dispersas en un total de quince pagos, entre los cuáles aún se incluyen Tiscamanita y Tuineje, al mismo tiempo que ya se habla de Cofate de Jandía.

El panorama social que nos pone de relieve dicho Diccionario nos ofrece, ciertamente, un panorama nada alentador. Así, entre 1834-35, del total de 1.499 habitantes del Municipio, sólo 189 varones y 76 mujeres saben leer y, de ellos, sólo 125 hombres y 25 mujeres, escribir.

Se sigue insistiendo en la disponibilidad de un suelo feraz que produce trigo y cebada, muy poco millo y algo de papas. La barrilla y la cochinilla, ésta última introducida desde América, conforman los únicos productos de su comercio exterior.

El siglo XIX y gran parte del actual ponen de relieve, con insistencia, una realidad de calamidades, hambrunas y dificultades para supervivir.